Reino Unido, Londres
Nos alojamos en un
hotel ubicado en Earl’s
Court, en una casita típica, de exterior blanco.
Tienen la misma filosofía que la empresa de aviones, habitaciones
con lo justo, con la posibilidad de elegirlas más o menos pequeñas,
con ventana o sin ella. Y algo importante en Londres, con baño en la
habitación y todo muy limpio. Caminando subimos hasta Buckingham,
donde ya había gente esperando para ver el cambio de guardia.
Echamos un vistazo mientras no paraban de entrar al palacio coches de
alta gama y personas que parecían surgir de una película. En el
cambio de guardia se podían ver los enormes caballos y sobre ellos,
los guardias con su vestimenta típica.
Al acabar el cambio
de guardia cruzamos Green Park y bajamos en metro hasta Westminster
donde nos esperaban las
imágenes más típicas de Londres:
El Big Ben, London Eye, Westminster Abbey, las Casas del
Parlamento…Continuamos el paseo por el centro de Londres hasta
llegar al Big Ben,
la torre más famosa de la ciudad, situada junto al Palacio
de Westminster, también conocido como el Parlamento.
La puntualidad británica está representada en este enorme reloj,
considerado de los más fiables del mundo.
Dejamos el centro de
la ciudad para ir a uno de los barrios más populares entre los
visitantes de Londres: Candem Town. Este barrio está lleno de
tiendas
extravagantes, con ropa y objetos únicos a muy buenos precios, donde
tuve que esperar una barbaridad por María que no paraba de mirar
cosas.
De
ahí, nos fuimos a visitar el Museo
Británico.
Una de las cosas buenas que tiene Earl’s Court es su fantástica
conexión con metro con los principales sitios turísticos así que
nos plantábamos donde fuera en un momento.En el
museo, además de lo típico: Egipto (y es que poseen la segunda
mayor colección de arte egipcio por detrás del museo Arqueológico
del Cairo), Roma, Grecia y Mesopotamia, había una exposición
temporal sobre la vida y la muerte en todo el mundo. ¡Tenían un
Totem y un Moai!
Nos acercamos a Kings Cross para ver el andén 9 y ¾. Soy muy
frikie sí, ¿Qué pasa? El guardia no sabía que le estaba
preguntando, hasta que las palabras Harry Potter salieron en la
conversación.Londres es uno de nuestros destinos preferidos ya que siempre tenemos algo nuevo que hacer o visitar y por otro lado la amabilidad de los londinenses es muy agradable.

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